martes, 17 de noviembre de 2015

Las imágenes en el cristianismo antiguo [apuntes]

El día  15 de novimbre de 2015 se celebró en la Universidad Complutense de Madrid parte del seminario "Religión e imagen: Judaísmo, Cristianismo e Islam” en el que se han presentado diversas ponencias relacionadas con las tres religiones mencionadas.  Entre estas charlas el catedrático de la Universidad de Valladolid, Juan Signes Codoñer, pronunció su ponencia con el título "La Querella de las imágenes en el Oriente Cristiano", en el que abarcó la historia de las imágenes en el  cristianismo.

Mis apuntes y el guión central  de la ponencia fue el siguiente:


Fase I: el cristianismo perseguido (siglos I-III d.C.)
Fase II: el cristianismo triunfante (siglos IV-VI d.C)
Fase III: la crisis del imperio y el conflicto iconoclasta (siglos VII-IX d.C.)

Fase I


Retrato romano
Para entender el conflicto iconoclasta [1] que estalló muchos siglos después dentro del seno de la Iglesia oriental hay que remontarse a los orígenes del cristianismo y a su contexto romano inmediato, sin olvidar, por supuesto, el mundo judío.

El cristianismo en un principio fue una religión anicónica debido a su desarrollo dentro del judaísmo que prohibía todo tipo de adoración  a las imágenes, basta con recordar las prohibiciones del decálogo y del Pentateuco. Pero el mundo romano era otra cosa. Las imágenes estaban por doquier. Entre estos se encontraban los retratos funerarios  dedicados a los antepasados ya muertos a los que se les rendía una especie de culto, de quien la cabeza familiar era su  "sacerdote". A estas almas de los antepasados muertos se les llamaba manes, a quienes muchas de las inscripciones funerarias romanas hacen alusión con la frase abreviada "D. M." ( a los dioses manes). Así, pues, los cementerios romanos  estaban llenas de imágenes de los difuntos; su mundo, el romano, era uno, por tanto, en el que convivían tanto muertos y vivos.


Es en este contexto en el que se desarrolla el cristianismo naciente, quien no puede negarse  y resistir  este bombardeo cultural, por lo que  va incorporando,  poco a poco, las imágenes a su propia tradición iconográfica. Ejemplo de esta aculturación son:  la imagen del "Buen Pastor" de las catacumbas de San Calixto datado en el s. III d.C o las tumbas  cristianas, que contaban con menos imágenes.   Entre estas tumbas cristianas  se ha encontrado  incluso una dedicada a los dioses manes como podemos observar en la imagen*. Esto demuestra la permeabilidad a la que estaba sujeta la religión cristiana.  Pero por amor a la verdad hay que mencionar que el cristianismo no estaba solo esta tarea, ya que en el judaísmo  podemos observar un fenómeno parecido en las pinturas murales con alusiones bíblicas de la sinagoga de Dura Europos  realizadas en el 244 d.C.
Imagen del Buen Pastor

*Tumba cristiana con referencia a los dioses manes

Sinagoga Dura Europos
Fase II

Esta nueva fase llegó con la llegada del primer emperador cristiano al poder, Constantino. Eusebio de Cesárea, el gran historiador de la Iglesia y contemporáneo del emperador describe en su Vida de Constantino que el el emperador, con una especie de fervor religioso, mandó destruir toda tipo de imágenes condenadas por el Antiguo Testamento[2]. Constantinopla, mandada a fundar por él, también fue desprovista de imágenes, según Eusebio, en una clara contraposición con la antigua Roma pagana. Pero aquí hay que tener cuidado y leer la verdadera historia detrás de la historia que nos cuenta Eusebio, ya que: primero, la arqueología desmiente lo que dice (Constantinopla estaba llena de imágenes); y segundo, porque su obra tiene un claro tinte propagandístico.

En esta nueva fase también se da cada vez más la integración del mundo clásico al cristiano. La literatura, la filosofía, y el arte clásico es cada vez más evidente en el cristianismo. Hay que recordar que de esta época son San Agustín y lo Padres Capadocios quienes no rechazaron la herencia clásica.  Esta recepción cultural se refleja también en las imágenes y representaciones cristianas. Se ven ya en esta época representaciones de la divinidad en sarcófagos del s. IV d.C. como el dogmático, donde observamos una clara alusión a la Trinidad  o la imagen de Cristo en la Iglesia de Santa Prudencia del 390 d.C. En esta última tenemos una alusión al poder imperial representado en la divinidad.






Referencia a la Trinidad en el Sarcófado dogmático

Imagen de Cristo en la Iglesia de la Santa Prudencia

Fase III

Desde el s. IV d.C el cristianismo se va imponiendo  poco a poco en las esferas públicas del Imperio  hasta  que, en el s. VI d.C.,  el emperador Justianiano  I decreta la abolición del paganismo. El fin del paganismo en las esferas públicas  llevó  a asociar las imágenes con el cristianismo. La antigua asociación imágenes-paganismo se fue perdiendo también en el ámbito privado. 

La Iglesia en esta fase  coloca  las imágenes en los lugares altos de los templos para así evitar el culto a los mismos. Pero en esta época llega a su vez una nueva forma de imagen, el icono. Los iconos eran imágenes portátiles de santos o de figuras religiosas que las personas empezaron a llevar.

-Crisis iconoclasta

León III

La Querella Iconoclasta comienza con un decreto del Concilio de Trulo del 692 durante el reinado del emperador Justianiano II. El canón 82 del Concilio  prohibió la representación de Cristo. Las posibles causas de esta decisión fueron: La política favorable de Justianiano II a la imágenes, la representación de Cristo en monedas (que conllevó a tener problemas con el califato),  y las seguidas derrotas militaras contra los ejércitos mahometanos. Pero no fue, sino la erupción del Tera lo que se vio como una clara señal de aviso por parte de la divinidad, lo que llevó probablemente a León II a retirar la imagen de Cristo de la entrada del palacio imperial y de las monedas del Imperio Romano (Bizantino). En su lugar la Iglesia oriental empezó a llenar los templos de imágenes de cruces.

No todos los miembros de la Iglesia Oriental estaban a favor de la política iconoclasta (destructor de imágenes). Juan de Damasco, doctor y teólogo sirio,  responde en favor  del uso de los iconos. Uno de sus famosas frases se lee así:

Lo que es un libro para los que saben leer, es una imagen para los que no leen. Lo que se enseña con palabras al oído, lo enseña una imagen a los ojos. Las imágenes son el catecismo de los que no leen.[3]

De todos modos, esta primera etapa del fervor y celo religioso en contra de las imágenes llegaría a su fin con el II concilio de Nicea donde se volvió a restablecer el uso de los iconos en la liturgia (aunque se seguían colocando en los lugares altos). Pero no fue hasta realmente en el  s. IX que el problema iconoclasta llegó a su fin completamente.. En Occidente, por su parte,  los carolingios, debido a la influencia papal,  estuvieron a  favor de los iconódulos [4]. 

Hasta aquí las notas [5]

Como breve comentario final, señalar que tocar este tema en tan solo 40 o 35 minutos tiene su mérito, de allí que  la información sea muy escueta y apenas sirva como una breve introducción al estudio historiográfico de las imágenes en el cristianismo antiguo. El tema de la querella Iconoclasta ha sido grandemente tratado por diversos historiadores (abajo dejo algo de bibliografía), por tanto no se dijo casi nada nuevo en la ponencia. Por último señalar, que el tema de la Iconoclastia no acabó  totalmente en el s. IX, ya que en el s. XVI se dieron nuevas manifestaciones en la Reforma protestante, en particular con los miembros de la Reforma Radical conocidos como los Anabaptistas.

Jesús A. Zamora Alarcón

1. Religioso cristiano que rechazaba el culto a las imágenes sagradas y las destruía.

2. Eusebio de Cesarea, Vida de Constantino, III,54.

3.No he encontrado la referencia.

4. Amante de las imágenes.

5. He modificado y añadido algún dato.


*Las imágenes son sacadas de las imágenes de google.


Bibliografía:

M.F. Auzépy, L'histoire des iconoclastes, París, 2007.

L.W. Barnad, The Graeco-Roman and Oriental Background o the Iconoclastic Controversy, Leiden, 1974.




No hay comentarios:

Publicar un comentario